«Luis Alberto Posada y sus amigos», la poderosa unión de un género musical

«Luis Alberto Posada y sus amigos», la poderosa unión de un género musical

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El artista sigue celebrando sus cuarenta años de actividad musical. Este sábado festejó rodeado por colegas de la talla de Darío Gómez, Yeison Jiménez, Paola Jara, Jessi Uribe, Francy y Alzate, entre muchos otros.

Dicen que las oportunidades están dadas para aquellas personas que luchan de manera constante por lograr sus objetivos, que no hay impedimento grande si se asume con determinación el hecho de llegar hasta dónde se quiere llegar. Además, que la palabra imposible nunca puede ser más fuerte que el impulso de querer surgir y mostrar las capacidades ocultas detrás del anonimato. Con esos pensamiento empezaba el día y un centenar de preguntas recorrían mi mente mientras recorría Bogotá para llegar hasta lugar de los sueños.

 

 

Trompetas, acordeones, guitarras y luces, hacían parte de este lugar que se preparaba para rendir tributo a uno de los exponentes del género popular. Me sentía como un niño en un parque de diversiones, como el hombre que escucha por vez primera la palabra papá y como el joven bachiller que obtiene, por fin, su título. Así continuaba mi reconocimiento por ese espacio que en pocos minutos sería el eje de un encuentro musical.

Cámara y grabadora, mis armas para llegar a los exponentes del género popular, que aunque para muchos sea la excusa que induce al alcohol, para mí era la certeza de mi identidad, de mis tradiciones. Quería llegar hasta ellos porque cuando yo, muy niño, me disfrazaba de Disc jockey para escuchar el canto alegre de mis abuelos y padres con Darío Gómez, Luis Alberto Posada y Charrito Negro, artistas que empezaron a formar parte de mi vida desde entonces.

Se aproximaba la hora del concierto, Francy se preparaba en camerino mientras yo pensaba la manera de llegar hasta ella y tener algunas declaraciones con mi pequeña grabadora. Tuve de frente a la artista y ella, de manera muy gentil, compartió conmigo lo mejor de su trayectoria.

Más adelante, Alzate hacía su preparación para ingresar a tarima, los medios de comunicación hacían presencia y de igual forma sus preguntas. Corrió al escenario y yo no alcancé a conversar con él. Volví a la tarima, cámara firme y ajustada para registrar aquel momento significativo. Como un once titular de dos equipos de futbol en la final de un mundial, así se subieron al escenario estos dos artistas junto a sus agrupaciones para darle paso a sus canciones.

Las trompetas, acompañadas de los gritos de los asistentes, fueron las primeras pulsaciones cardiacas que me impactaron en aquel momento, entre gritos y el sonido de las copas de las bebidas, continué mi trabajo, que más que eso, fue la oportunidad de aprender, conocer y dar por logrado, el objetivo de escuchar en vivo a aquellos exponentes con los que crecí y que llegaron a aportar a este género musical.

 

 

Entre carrera y carrera continuaba mi noche, de un lugar a otro, era la oportunidad indicada para demostrar las capacidades y la actitud que mis padres me habían enseñado desde niño. Los artistas seguían llegando, el turno esta vez era para Dareska, la nueva voz femenina de la música popular; y de Jhon Alex Castaño, el artista de las Dos razones, el de los Amigos con derechos.

Se escuchaban fuertemente sus canciones, corrí hasta la salida del escenario para poder hablar con Alzate. No quería desistir, artistas, fans y colegas saludaban al cantante nacido en Medellín, mientras yo trataba de llegar a él, así sucedió, hizo un alto en el camino antes de su partida para tomarse el tiempo y responder mis inquietudes.

La carrera continuaba, no solo en el escenario, también en todos los que buscábamos hacer alguna foto o reportaje. El turno le correspondió a El rey del despecho, Darío Gómez, quien compartió tarima con Yeison Jiménez.

Con el fondo musical de Sobreviviré, canción que hace una reflexión de poder superar muchas pruebas amorosas, salí en busca del maestro de la noche, Luis Alberto Posada.

Fue increíble ver cómo la gente respondía ante el llamado a la celebración de su carrera artística, sus músicos, ponían en ambiente el lugar haciendo un mosaico de sus canciones más recordadas, mientras que Posada se preparaba para salir. No sabía qué hacer, me sentía en una maratón de un lugar a otro buscando el lugar más indicado para llevar en mi cámara, el mejor recuerdo de ese momento.

Humildad, agradecimiento, trabajo, talento y experiencia, eso representó para mí Luis Alberto Posada en el momento que lo vi pisar el escenario, con una sonrisa permanente. Canto sus temas acompañado de un buen aguardiente, acto aplaudido por el público. Sentí mucha admiración cuando el artista bajó del escenario para saludar y cantarle al oído a una fan en condición de discapacidad.

Los actos más pequeños son los que hacen mas grandes a las personas y Posada, no fue la excepción. Él me demostró que por más reconocimiento que exista, es su público el que lo quiere y lo lleva al lugar importante.

Su acto terminaba, la gente lo aclamaba, yo corría nuevamente en busca de alguna entrevista con Jessi Uribe y Paola Jara, acción que logre solo con el intérprete del Dulce pecado, quien tuvo palabras de agradecimiento a toda la organización y a las personas que siempre confiaron en él.

Comenzó la presentación de los dos artistas, Paola Jara con su belleza y talento hizo gritar no solo a mujeres, sino también a hombres sus canciones, en cambio, Jessi Uribe puso a brindar a más de uno, porque más adelante hizo un revolcón emocional cantando junto a su colega el tema Como si nada.

El tiempo se acababa, el reloj marcaba más de las dos de la mañana, se cercaba uno de los artistas, además de Posada y Gómez, más representativos del género popular. Hablo, por supuesto, de El Charrito negro, aquel de la Cuestión olvidadaEnfermo de amor, el que cree que no hay mal que dure cien años y muchos otros éxitos de la cantina.

Un cierre cargado de muchos aplausos y sobre todo, de valor y reconocimiento a la carrera artística de Luis Alberto Posada en sus cuarenta años. Así culmino esta noche, en la que no solo tuve la oportunidad de volver a recrear lo que en mi niñez hice, de recordar los momentos en familia, sino en la que también tuve el privilegio de cumplir unos de los sueños que tenía desde que supe de este espectáculo: ser partícipe de este hecho y cumplir mi sueño de cantar a todo pulmón las canciones de los más grandes del género popular.

(Fuente: El Espectador)

 

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