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Eddie Palmieri y su piano

Adiós al Loco de la salsa: esta es la historia de Eddie Palmieri, uno de los genios musicales del siglo XX

El pianista, compositor y uno de los creadores de las bases de este género musical, falleció en la noche del miércoles 6 de agosto.

«No creo que voy a emocionarte con mi orquesta. Lo sé”, fue la frase insignia de Eddie Palmieri, un “loco de la salsa” que llevó a los ritmos afrocaribeños a su edad de oro en la ciudad de Nueva York. 

Tras medio siglo de carrera, de conciertos, reinventar la música y de componer, el mundo se despidió de este artista, que murió a sus 88 años en la noche del pasado miércoles –según comentó su hija menor, Gabriela– por “una larga enfermedad”.
Eddie Palmieri creció en barrios puertorriqueños de Nueva York, escuchando a Tito Puente, Tito Rodríguez y Machito, íconos de la orquesta latina. Bajo la influencia de Charlie, su hermano y mayor inspiración por mostrarle a Glenn Miller y Tommy Dorsey, empezó a estudiar las teclas a los 8 años. Lo que lo convirtió en un maestro del piano.
Era un fenómeno improvisando, por su capacidad de separar la mano izquierda de la derecha y tener absoluta independencia. Es normal en músicos clásicos, pero no en los populares. No era académico, pero tenía una musicalidad increíble”, dijo el maestro Francisco Zumaqué, que trabajó con Eddie como arreglista y coautor de Páginas de mujer.
Zumaqué también recuerda cómo fue encerrarse con el genio en un estudio. “Tuve la oportunidad de trabajar en el Disco blanco de Palmieri. En una de sus improvisaciones toca un solo y lo repite mucho. Como estaba produciendo en ese momento, le digo que ya lo habíamos logrado, pero me pidió que lo dejara continuar.
Fueron casi 50 intentos para lograr lo que él quería. Este disco necesitó de 500 horas de grabación”, concluyó el músico. Aunque no terminó la secundaria, en la década de los 60 estudió el Sistema Schillinger de composición musical, que se basa en las conexiones entre los ritmos y los números para la composición de canciones. 
Esto le mostró que dirigir una orquesta era tanto un arte como una ciencia, según comentó el artista al Smithsonian: “Lo que antes entendía de forma intuitiva —por qué funciona, o por qué te emociona— ahora lo entendía científicamente”.
Así se empezó a engendrar uno de los genios musicales del siglo XX. Su gran creación fue el grupo La Perfecta, que tocaba ritmos con influencias del jazz y sentó las bases de la salsa. Era un octeto, con el que, desde 1961, Palmieri impulsó cambios en la música latina.
“El músico revolucionó al mundo en los años del boom salsero, pero desde la creación de La Perfecta nos regaló solos como el de Azúcar, en el que se expande el tumbao atravesando en simultánea muchos géneros, y llega a uno de los momentos fundacionales de la salsa como música progresiva”, contó Juan Martín Fierro, autor de La forma en que suenas y periodista cultural. 
También agregó: “Genio por donde se le mire, el músico estaba ya en el Olimpo de los grandes pianistas de la salsa, junto a Richie Ray, Markolino Dimond y Papo Lucca. Creó un sonido. Uno escucha muchos solos de salsa y siempre reconoce los suyos”.
A pesar de su talento, para consolidar La Perfecta pidió prestados 1.000 dólares a su suegra y alquiló por un mes el club Tritons, un popular local del Bronx. Se presentaba allí varias noches, seleccionando muy bien qué instrumentos incluir en sus shows, porque el presupuesto no era suficiente.
Eddie Palmieri

 El pianista estadounidense Eddie Palmieri se presenta el 2 de agosto de 2009 en Francia Foto:AFP

“Se convirtió en una cuestión económica: ¿el trombón o la flauta?”, dijo Palmieri. “Y una noche logré tener los dos, y dije: ‘Esto es’”. Había encontrado su fórmula “perfecta”: el trombón de Barry Rogers; la flauta de madera de George Castro; una sección rítmica compuesta por veteranos de la banda de Rodríguez; y la voz de Ismael Quintana, quien permaneció en el proyecto musical hasta el final y le dio un sello inigualable con su voz.
Además, “una de las características importantes de La Perfecta fue su sonoridad basada en instrumentos de viento, con énfasis en los trombones. Aparte, dentro del rubro de pianistas clásicos de la salsa, Palmieri tenía unos trucos que eran muy melódicos y podían terminar en un clúster, que es un golpe seco contra el piano, que hacía que hubiera una firma en su ejecución”, explica Jaime Andrés Monsalve, crítico y experto musical.
Con mucho esfuerzo lanzó el primer disco: Eddie Palmieri and His Conjunto La Perfecta, que se convirtió en tema de conversación en Nueva York y luego en un hito. Para la difusión de su segundo disco, El molestoso, los administradores del Palladiumque era un prestigioso club nocturno, se negaron a contratar su banda. 
Así que Eddie programó conciertos al otro lado de la calle, en una sala de baile, y antes de cada show se paraba afuera, invitando a los asistentes que iban camino a ver a Tito Puente a que vieran a La Perfecta en su lugar. Entre las melodías que ponían a bailar a todos los fans de Eddie estaba Azúcar, una descarga energética convertida en una jam session extendida, que podía durar hasta 20 minutos y que se convirtió en emblema. Décadas más tarde, en 2009, la canción fue incluida en el National Recording Registry como obra clave de la cultura estadounidense.
Durante su tiempo al frente de La Perfecta, Palmieri también forjó una alianza con el vibrafonista de jazz de la Costa Oeste Cal Tjader; juntos lanzaron dos álbumes muy bien recibidos: El Sonido Nuevo (1966) y Bamboléate (1967). Esos discos anticiparon las exploraciones más profundas de Palmieri en el jazz latino, un camino que exploraría en los años 90 y 2000.
Eddie Palmieri

Eddie Palmieri Foto:AFP

La trayectoria del músico hizo que fuera nombrado ‘El sol de la música latina’, porque así se llamó un álbum de la década de los 70, que fue el primer trabajo discográfico en ganar un Grammy anglo; además, hizo que brillara en estos premios que terminaron por otorgarle ocho gramófonos. En la industria también se ganó su puesto. En 2013 recibió el título de Jazz Master por el National Endowment for the Arts, junto a un premio por su carrera en los Latin Grammy.
FUENTE / EL TIEMPO

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