Un experto de la Universitat de València advierte de la falsa sensación de seguridad durante el fenómeno
La Comunitat Valenciana vivirá el próximo 12 de agosto de 2026 un eclipse solar total, un fenómeno excepcional que despertará una enorme expectación, pero que también exige una advertencia clara: mirar directamente al Sol sin protección puede provocar lesiones importantes en la retina.
El profesor Andrés Gené, titular del Departament d’Òptica i Optometria i Ciències de la Visió de la Universitat de València, insiste en que este tipo de acontecimientos no deben vivirse desde la improvisación. Su mensaje es directo: “Que una parte del Sol quede oculta no significa que la radiación solar deje de ser peligrosa”.
La falsa sensación de seguridad durante el eclipse puede poner en riesgo la retina
Gené, que también preside el Col·legi d’Òptics Optometristes de la Comunitat Valenciana y es secretario general de la Acadèmia d’Optometria de la CV, recuerda que un eclipse puede generar una falsa sensación de seguridad. Aunque se perciba menos luz y haya menos molestia al mirar, la radiación solar continúa entrando en el ojo.
El problema es que esa radiación puede focalizarse sobre la retina, especialmente sobre la mácula lútea, la zona responsable de la visión central y de detalle. Esta parte del ojo es esencial para leer, reconocer rostros, usar pantallas, conducir o distinguir pequeños detalles.
El experto subraya que el riesgo existe durante todas las fases parciales del eclipse. La corona solar solo puede contemplarse sin filtro en los lugares donde el eclipse sea realmente total y únicamente durante los instantes exactos de totalidad absoluta. Fuera de ese momento concreto, la observación directa representa un riesgo para la salud visual.
Por ello, la recomendación principal es mantener siempre la protección adecuada o recurrir a métodos de observación indirecta. La prudencia resulta especialmente importante cuando se habla de retina, ya que una lesión puede tener consecuencias relevantes sobre la calidad de vida.
Gené remarca la importancia de utilizar gafas homologadas y de evitar cualquier observación directa sin garantías. El eclipse será un espectáculo poco habitual, pero también un fenómeno que debe observarse con planificación, información y medidas de seguridad.
La retinopatía solar no causa dolor inmediato y puede dejar síntomas persistentes
La retina es un tejido nervioso especializado esencial para la visión. Su función consiste en recibir la luz, iniciar el procesamiento de la imagen y convertir la energía luminosa en señales eléctricas que viajan por el nervio óptico hasta el cerebro. Gracias a este proceso, las personas pueden ver formas, colores, movimiento y detalles.
El peligro de mirar un eclipse sin protección está en que la retina carece de sensibilidad dolorosa, a diferencia de la piel. Eso significa que una lesión puede producirse sin dolor inmediato. Una persona puede seguir mirando al Sol pensando que no ocurre nada, mientras el daño ya se está produciendo.
La lesión característica se conoce como retinopatía solar y puede producirse por mecanismos fotoquímicos y efectos térmicos. La radiación solar se concentra sobre un tejido neurosensorial extremadamente delicado y puede dañarlo, especialmente en la zona central de la retina.
Los síntomas que deben alertar tras haber mirado directamente al Sol son visión borrosa, dificultad para leer, distorsión de las imágenes, líneas onduladas, alteración en la percepción de los colores, aparición de una mancha central o un punto ciego en el centro de la visión, conocido como escotoma central.
Ante cualquiera de estos síntomas visuales persistentes, Gené recomienda acudir cuanto antes a una valoración sanitaria, preferentemente oftalmológica, para explorar posibles daños en la retina. La retinopatía solar no debe interpretarse como un simple deslumbramiento ni como una molestia pasajera.
El mensaje del especialista de la Universitat de València es especialmente relevante de cara a un fenómeno que atraerá la atención de miles de personas en la Comunitat Valenciana. El eclipse solar total de 2026 será una cita histórica, pero la forma de observarlo marcará la diferencia entre disfrutar de un acontecimiento único o asumir un riesgo innecesario para la visión.
FUENTE / EL PERIODIC
