Silvestre Dangond: “Los sentimientos que vivo en la tarima no tienen precio”

Silvestre Dangond: “Los sentimientos que vivo en la tarima no tienen precio”

El exitoso cantante, oriundo de Urumita, es el exponente más grande de la Nueva Ola del vallenato. Su música y su talento lograron llenar el American Airlines Arena de Miami el 20 de julio, Día de la Independencia, poniendo a bailar a más de diez mil personas con su «Entre grandes Tour».

Silvestre es un guajiro que le pone alma y corazón a todo lo que hace con su música. Y no es para menos, siendo considerado como el referente más importante de la Nueva Ola del vallenato. Su carrera la comenzó desde abajo, pero eso sí, siempre guiado por la influencia de su padreWilliam José “El Palomo” Dangond Baquero, quien en la década de los 70 produjo varios sencillos junto a Andrés “El Turco” Gil.

 

Queriendo seguir el legado de su padre y con el apoyo de su familia, Silvestre se mudó a Bogotá, donde comenzó a hacer pequeñas presentaciones junto a su gran amigo “Coco” Zuleta, que además lo acompañó en el acordeón durante varias presentaciones. Entonando canciones de Jorge Oñate, Silvestre comenzó a hacerse conocer en el centro del país, y desde allí, en muchas otras partes.

Luego de mucho trabajo, el cantante firmó con Sony Music, y en 2002 lanzó “Tanto para ti”, su primer álbum, del que se desprendieron canciones como “Necesito verte” y “Quién me mandó”. Después del éxito que poco a poco fue consolidando comenzó a lanzar más álbumes, entre los que estaban “Lo mejor para los dos” y “Más unidos que nunca”. En 20014 llegó «La colegiala», un sencillo compuesto por él mismo y que además le otorgó un gran reconocimiento a nivel nacional.

 

 

 

Demostrando su gran talento, eran cada vez más los “silvestristas” que seguían cada paso que daba, y lo apoyaban en todo momento. Su álbum “Ponte a la moda” empezó a traspasar fronteras con canciones como “La indiferencia” y “La pareja del momento”. Su álbum “No me compares con nadie” recibió una certificación de Disco de Diamante en Colombia por ventas de más de 100,000 unidades gracias a canciones exitosas como “La gringa” y “La cosita”.

En sus primeros trabajos, Silvestre seguía el modelo del vallenato clásico, ese con el que creció y que hasta el día de hoy tiene presente, incluso, en cada una de sus presentaciones, pero sentía a la vez la necesidad de innovar el género del vallenato y empezar a experimentar con otros sonidos. Y así fue, en 2017 lanzó “Gente valiente”, su onceavo disco que le presentaba a sus fans “silvestristas” otra propuesta diferente con “Materialista”, “Ya no me duele más”, y “Lola”.

En estos más de 15 años de carrera, Silvestre se ha nutrido de diferentes artistas, pero siempre ha mantenido intacta su esencia, lo demostró el pasado 20 de julio en su presentación en el American Airlines Arena en la ciudad de Miami, que se vistió de amarillo, azul y rojo para conmemorar el Día de la Independencia al son de sus canciones.

Con un espectáculo de casi tres horas, Silvestre dividió su repertorio en dos: empezó cantando grandes clásicos del Binomio de Oro, como “El Higuerón” y “La creciente”, pasando por Diomedes Díaz con “Sin medir distancias” e invitando a grandes acordeoneros como Emiliano Zuleta,Julián Rojas, y por supuesto, su primo Lucas Dangond.

A las presentaciones del artista guajiro no les puede faltar la presencia de su hijo “Bebé” Dangond, como lo llaman cariñosamente. El pequeño José Silvestre se ha robado varios shows de su padre saliendo al escenario a bailar a su imagen y semejanza, moviendo las caderas y los hombros como lo hace su padre, y esta vez no fue la excepción. Para Silvestre ver a su hijo siguiendo sus pasos es un orgullo gigante que comparte con el resto de su familia.

 

Entre sus éxitos más recientes, Dangond interpretó “Justicia”, Cásate conmigo”, entre muchas otras, que pusieron a bailar a todo el American Airlines Arena, repleto de colombianos, venezolanos, mexicanos, ecuatorianos… en fin, toda américa latina conmemorando este gran día de la independencia.

El Espectador habló con Silvestre Dangond después de su histórico concierto en la ciudad donde vive hace siete años.

 

¿Cómo se sintió después del concierto que dio el 20 de julio en Miami?

Cansado físicamente, pero mentalmente estoy nuevecito. La adrenalina y la efervescencia, todos los sentimientos que se vivieron allá arriba en la tarima no tienen precio, ni se pueden describir con palabras… yo puedo venir aquí y decir un montón de cosas, pero para mí fue muy bonito porque el público me esperó siempre, nunca se fue.

Fue un concierto que duró bastante y aún así la gente siempre estuvo conectada, ¿cómo montó usted este gran espectáculo?

Yo no lo monté, eso fue obra de los productores, mi mánager y los acordeoneros, yo estuve todo el tiempo a larga distancia y les decía que ensayaran las canciones que yo quería cantar. A mí no me gusta ensayar mucho porque siento que me desgasto a la hora de llegar al show, yo llegué aquí y escogí el orden de las canciones cuando llegué al escenario, incluso algunas las canté por primera vez, y eso me da demasiada emoción. Yo siento que el público se identifica con esa verdad.

¿Por qué es tan importante para usted tener dentro de su repertorio temas de vallenato clásico?

Yo te voy a poner el ejemplo más claro, es como el coleccionista de carros, que ve un Renault 4, lo adorna y lo pone bonito, y cuando se monta es como si hubiera encontrado la gloria, pero cuando se baja y se monta en el último modelo también siente el éxtasis y la emoción. A mí me pasa igual, yo no puedo hacer nada que no ame, yo convenzo al público porque soy sincero y yo el vallenato de antes lo amo, me lo sé, fue con el que me crio mi papá, mi mamá, es la esencia de mi pueblo, son muchas cosas que me atan y lo hago de una manera muy natural. Cuando voy a lo nuevo y veo el cambio de emociones en el público me siento completamente identificado porque a mí me pasa lo mismo.

¿Qué opina de los nuevos sonidos que se le han ido incorporando al vallenato?

A mí me parece que es una manera de reinventar el género, hay muchas personas que están en contra, y yo solo puedo decir que las personas que más se quejan del avance son las que más están metidas en internet, o en el celular, son egoístas, quieren tener todo último modelo, pero no quieren que la música avance. Es como cuando uno tiene un hijo, y quiere que sea de uno siempre, sabiendo que en algún momento se va a ir. Así funciona en mi carrera, yo recuerdo que le dije a mi mánager que si esto no funcionaba en tres años me devolvía, y en ese tiempo lancé “Materialista”, que fue mi primer hit a nivel internacional. Llevo 7 años con el tema de la internacionalización y no me voy a cansar. Yo sé que esto va a llevar hasta un tope, y quiero que pasen rápido los años para descansar, yo digo que me quedan 10 o 12 años más de carrera. Estoy muy agradecido por todo el apoyo que me han brindado. 

(Fuente: EL  Espectador)

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