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¿Qué temperatura aguanta el cuerpo humano? El riesgo de infartos se multiplica con más de 40 grados

Con una sensación térmica extrema, el sistema nervioso falla, aumenta la posibilidad de sufrir problemas cardiacos y se complican las enfermedades respiratorias.

Las olas de calor cada vez son más frecuentes en la Comunitat y este viernes hemos alcanzado valores de récord en cuanto a sensación térmica, por encima de los 50 grados, con más de 40 reales en los termómetros. ¿Está preparado el cuerpo humano para soportar este calor extremo? ¿A qué peligros se expone? En los últimos años han proliferado los estudios de expertos médicos sobre este asunto, pero lo principal es que el riesgo de muerte aumenta significativamente cuando se superan los 40 grados, y es mayor conforme aumenta ese calor.

Según Enrique Mascarós, vocal de la Sociedad Valenciana de Medicina de Familia, «el calor extremo representa una amenaza sistémica para la salud que se manifiesta desde el agotamiento hasta el golpe de calor. Este último es la complicación más grave, definida por una temperatura corporal superior a los 40° C y disfunción del sistema nervioso central, pudiendo resultar fatal si no se trata urgentemente», asegura el facultativo. «No obstante, el impacto más frecuente se observa en el sistema cardiovascular, donde el riesgo de mortalidad aumenta un 2,1% por cada grado que sube la temperatura, incrementando la incidencia de infartos de miocardio, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares», explica.

Y la situación se complica para quienes sufren enfermedades respiratorias. «Las altas temperaturas provocan una notable exacerbación de patologías respiratorias, renales y metabólicas Se ha documentado que la mortalidad respiratoria asciende un 4,1% por cada grado de incremento térmico, afectando especialmente a pacientes con enfermedad pulmonar o asma», indica Mascarós, que añade que también el intenso calor puede derivar en lesiones renales agudas, enfermedad renal crónica y graves desequilibrios electrolíticos, además de descompensar cuadros de diabetes.

Además, el calor extremo incrementa la incidencia de otros problemas de salud, como los edemas, calambres musculares y trastornos de la salud mental o del comportamiento. «En colectivos específicos, aumenta el riesgo de partos prematuros y otras complicaciones del embarazo y la salud pública se ve comprometida por un repunte en las intoxicaciones alimentarias y enfermedades transmitidas por el agua, así como por efectos sistémicos graves como la trombosis», apunta este médico del centro de salud de Ruzafa.

Pero ¿hasta qué temperatura se puede aguantar? No hay una respuesta concreta. «La determinación de la temperatura máxima que un ser humano puede tolerar no depende de un único valor, sino de la combinación de la temperatura ambiente, la humedad relativa y la duración de la exposición. Estudios recientes indican que exposiciones cortas a temperaturas superiores a 35° C con humedad alta o superiores a 40° C con humedad baja pueden resultar letales», determina Mascarós. Estos estudios establecen que por encima de los 25 grados con alta humedad ya pueden ocasionar estrés térmico, y que les afecta más a las personas mayores de 65 años.

La temperatura corporal central está entre 36 y 37,5 grados, pero el calor intenso puede hacer que se evapore el sudor y que esa temperatura del cuerpo suba hasta niveles peligrosos, entrando en un golpe de calor, que es el episodio más grave. «Si la temperatura corporal central alcanza los 42° C, el calor por sí solo causa daño celular y orgánico directo, lo que se conoce como toxicidad por calor», expresa este facultativo. Esto puede provocar un fallo multiorgánico.

No obstante, hay factores que permiten a las personas aguantar el calor. Los principales, según los estudios realizados, son la humedad (a mayor humedad, menores son los umbrales de temperatura tolerables, ya que se impide la evaporación del sudor), la aclimatación (si estamos acostumbrados al calor, se soporta mejor) y la salud cardiovascular de cada persona: si es buena, permite sobrellevarlo mejor, pero alguien con enfermedades cardíacas tiene una tolerancia muy baja.

Según indica Mascarós, estudios recientes, como el proyecto PSU H.E.A.T. (2025), han trabajado en establecer los límites ambientales críticos que separan la «tensión térmica compensable» (donde el cuerpo puede mantener el equilibrio) de la «no compensable» (donde la temperatura central aumenta continuamente). En adultos mayores de 65 años, la combinación de temperatura ambiente y humedad relativa conlleva unos límites de supervivencia más estrechos que en los jóvenes, lo que afecta directamente a su capacidad para realizar actividades de la vida diaria.

El calor extremo no solo causa enfermedades directas, como es el golpe de calor, o el agotamiento, sino que desencadena una disfunción sistémica que afecta a órganos específicos, aumentando el riesgo de problemas cardiovasculares y de los riñones. Según la Sociedad Española de Medicina de Familia, las altas temperaturas afectan a toda la población, aunque no todas las personas presentan el mismo riesgo frente a sus efectos sobre la salud. «Quienes conviven con enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedad renal, patologías respiratorias u otras enfermedades crónicas pueden ser más vulnerables a los efectos del calor, ya que la deshidratación, la vasodilatación o las alteraciones en la respuesta del organismo pueden favorecer descompensaciones y dificultar el control de la enfermedad», establece esta organización sanitaria.

FUENTE:

www.lasprovincias.es

 

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