Sonia Bazanta Vides, más conocida como Totó la Momposina, falleció el domingo 17 de mayo en Celaya (México) dejando un vacío enorme en la cultura colombiana. Reina de las cumbias, los porros, los bullerengues y los mapalés, la voz de esta excepcional intérprete trascendió las fronteras y dio a conocer con su particular estilo los ritmos del Caribe y la memoria viva de sus pobladores. Su música fue ‘candela viva’.
Una de las grandes anécdotas: Gabriel García Márquez, Gabo, vestido de traje blanco, cenaba en el Palacio de Conciertos de Estocolmo, al lado de la reina Silvia, consorte de Suecia. Acababa de recibir su Nobel de Literatura. De repente, entre vestidos largos, de enaguas y hombres con traje, aparecieron músicos interpretando cumbias y vallenatos.
Con una pollera blanca y boleros rojos, saltó a escena Sonia Bazanta Vides, conocida como Totó la Momposina, bajando por las escaleras de una mansión pulcra y elegante. En la sala retumbó ‘Soledad’, una cumbia que entre tambores dice: ‘Viejo pueblo Aracataca, pedacito de Colombia tierra donde yo nací’. Así, los más altos académicos, pensadores y literatos de alta sociedad descubrieron el país que Márquez retrató con detalle en sus novelas.
“Antes de saber que iba a estar allá, me había soñado con el Nobel. Los sueños son premoniciones, que la gente no los tome en serio es otra cosa. En mi sueño yo levitaba en un palacio y me veía cantando y bailando con el vestido blanco de boleros rojos con el que estuve allá. Lo que hicimos fue emblemático porque antes presentaban únicamente música de cámara. Eso significa que me pertenecía estar ahí”, dijo Totó, una de las cantadoras más importantes del Caribe colombiano, para la Revista BOCAS en 2016.
Ese es uno de los recuerdos que acompañarán por siempre a Colombia y que mantendrán vivo el legado de Totó, quien falleció el domingo 17 de mayo en Celaya, México, acompañada de su hija Angélica y sus nietos a causa de un infarto al miocardio. Según compartieron sus allegados, el cuerpo de la artista se trasladará hasta Bogotá, donde se le rendirá homenaje en una ceremonia con los Tambores de Totó, la agrupación que le dio ritmo a sus himnos más conocidos como El pescador —que aún resuena en varios géneros—, Rosa, Yo me llamo cumbia y más. “Creo que después de eso, esparcirán sus cenizas por Mompox”, contó a EL TIEMPO Jorge Aguilar, uno de los músicos que acompañó a la artista a lo largo de su carrera.
FUENTE / EL TIEMPO
