Fredy Montoya, el de “Ángel o demonio”

Fredy Montoya, el de “Ángel o demonio”

El productor, compositor y cantante, que lleva más de 15 años en la actividad artística, lanzó el sencillo “Arranque pues”, con el que fusiona el género popular y la música norteña.

Usted no solo canta la canción “Arranque pues”, también es el compositor. ¿Cuál es la historia detrás de ese tema?

Arranque pues es una canción que quería dedicarles a todas esas personas que se creen indispensables en nuestras vidas. La escribí después de mi gran éxito Ángel o demonio, pensando en la forma en la que hablamos típicamente en Colombia: “arranque pues”, “suerte y adiós”, “por aquí es pa’ allá”, y todas esas expresiones de nuestro país.

¿Qué circunstancias rodearon la composición de “Arranque pues”?

Nació en mi estudio de grabación en Pereira. Lo primero que hice fue buscar las expresiones cotidianas en Colombia y con mi guitarra empecé a procesar esta idea.

¿Cómo fue el proceso de grabación?

Esta canción tuvo un proceso interesante porque para mí lo más importante es el ritmo, entonces exploré primero en la melodía, para después ensamblar las frases que quería citar. La idea original se mantuvo y mi voz permaneció intacta desde la primera grabación hasta la definitiva. Cambié algunos instrumentos, eso sí.

¿Cuál era el principal reto musical?

El reto era inmenso porque no podía perder el estilo de Ángel o demonio, que actualmente es mi cédula musical y por el que me reconocen en la música.

¿“Arranque pues” hace parte de un disco de Fredy Montoya?

Así es. Esta canción viene en un álbum en el que quise incluir ocho temas más. Fue difícil encontrar el sencillo, pero estoy muy tranquilo por haber optado por Arranque pues.

¿Hay evolución entre “Ángel o demonio” y “Arranque pues”?

Cada vez que grabo una canción siento que lo estoy haciendo mejor. Ya siento que tengo un estilo y ahora entiendo a la perfección cuál es el estilo que más se acomoda con mi voz.

¿Cómo logra sintonizar en una misma canción el género popular y el estilo norteño?

Las fusiones tienen sus consecuencias. El colombiano no está acostumbrado a escuchar la tuba, que es el instrumento con que se reemplaza el bajo eléctrico en la norteña, así que nosotros nos mantenemos con el bajo. Yo implementé el bajo quinto y el bajo sexto, que no se utilizaban en nuestra música. Lo importante es que las mezclas que hago le gustan a la gente.

Su mayor éxito es “Ángel o demonio”. ¿No se ha cansado de esa canción?

Para nada. Le debo todo lo que soy a Ángel o demonio. Llevo 25 años como músico recorriendo las tarimas más exigentes como acordeonista, pero gracias a esa canción doy el gran salto a la música popular. Es mi hija consentida, sin ninguna duda, me ha llevado a España y a Estados Unidos.

Fue integrante de varias agrupaciones, incluida la de Francy. ¿Cuándo tomó la decisión de ser solista?

Precisamente Ángel o demonio me obligó a tomar esa decisión. A partir de ese tema me empezaron a llover llamadas de muchas partes. Francy misma fue la que me dijo que ya era hora de formar mi propia empresa musical.

Usted nació en Pereira. ¿Desde niño escuchaba música popular?

En mi familia no hay músicos, pero no había una sola fiesta en mi casa sin que contrataran a algún artista, así que yo crecí escuchando música interpretada en vivo. A los ocho años empecé a cantar con una guitarra en las iglesias y eso me enseñó a perderle el miedo a la gente. Luego estuve en la orquesta de la Policía y de ahí pasé a muchas agrupaciones, como la de Jhon Álex Castaño y Francy. Todo lo que he hecho en la vida ha sido música.

¿Por qué interpreta música popular?

En mi adolescencia pertenecía a tríos y mucha de la música que pedían eran canciones del género popular. Luego me volví productor musical y en mi estudio de grabación fue donde nació Jhon Álex Castaño, así que he pasado por todas las ramas de la música popular.

¿Cómo empezó en la producción?

Ya llevo 16 años en este oficio. Empecé por accidente, al tiempo que nació la carrera de Jhon Álex Castaño. Nosotros queríamos enviarle una canción al Charrito Negro y le mandamos una prueba en la voz de Jhon Álex y esa canción se popularizó. Ese fue mi primer ejercicio en la producción y a partir de ahí mucha gente empezó a buscarme para grabar conmigo. Después llegó Francy y ahí sí me disparé.

¿Disfruta más la producción o estar en tarima cantando?

Son dos emociones muy diferentes. En el estudio, la imaginación vuela al crear la música, pero estar en el escenario es una adrenalina incomparable que se va volviendo adictiva.

¿Cómo logra que el productor y el cantante tengan la misma intención?

Esa es la parte más importante de la carrera: que la idea que tenga el cantante pueda ser transformada en una canción que el público masivo disfrute. Para mí es muy fácil cuando yo mismo soy el cantante, es más difícil cuando les produzco a otros artistas.

¿Qué viene después de “Arranque pues”?

Voy a lanzar una canción que se llama Mi mayor acierto, y lo bonito es que no todo lo de la música popular tenga que ver con mujeres y con alcohol. Aquí quise dejar un buen mensaje, que es un homenaje a los padres y madres solteras que han sacado a sus hijos adelante sin ayuda. Además, tengo una gira en abril por Europa.

(Fuente El Espectador)

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