El amor y los otros demonios de Johnny Rivera

El amor y los otros demonios de Johnny Rivera

El cantante de música popular habla de sus comienzos duros, les hace frente a las críticas y habla sin reserva de sus dos intentos de suicidio.

“Cuando era niño, un día saliendo de la escuela, donde yo era maestra y él alumno, se fue a jugar fútbol en un terreno despejado del lugar. Por esos días no tenía más de 7 añitos. En una oportunidad la pelota fue a dar a la propiedad de un vecino, quien se la regresó, pero en pedacitos. Jamás lo vi llorar tanto y me dijo: ‘mamá cuando yo sea grande voy a comprar mucha tierra y a construir mi propia cancha de fútbol’. Yo me reí y lo abracé. Ya famoso, lo primero que hizo cuando tuvo las posibilidades fue construir su propia cancha de fútbol”.

Así, sin ni siquiera preguntar, María Mabel Valencia, madre de Jhonny Rivera, habla de su hijo, quien nos abrió las puertas de su finca, en Pereira, donde disfruta de la naturaleza, al lado de caballos, vacas, ponis, aves y su mascota, un cerdo de nombre Pumba, que más parece un perro que le contesta cuando le habla y lo sigue por todas partes.

Rivera fácilmente dibuja su personalidad. Es un hombre sencillo, pero siempre temeroso de que lo que diga lo comprometa. Evita que las mujeres lo hagan sufrir de nuevo, como sus anteriores amores, dos mujeres que marcaron su vida tan fuerte como un tizón hirviendo para marcar ganado. Para él no existe dinero que compre el amor de una mujer, tanto así que sabe que la próxima que llegue a su vida, debe ser con unas características bien específicas: “Que sea muy descomplicada, que no se crea más que nadie. Por mí, que, ojalá, no hubiera ni viajado en avión ni conocido otros países para yo llevarla de mi mano y mostrarle el mundo, porque sé que conmigo lo vería con más valor”. Dice mientras hace un ademán que muestra la ingenuidad de un hombre que viene de un hogar y sueña con tener el suyo para todo lo que le resta de vida.

¿Qué es el amor para usted?

Es un sentimiento que nace desde lo más profundo que despierta todas las sensibilidades, desde el llanto hasta una sonrisa.

Y desde ese llanto, ¿qué lo inspira?

El dolor. La infidelidad, el abandono y la deshonestidad.

¿Marca para siempre la infidelidad?

No para siempre, pero ha sido uno de los motivos por los que he sido muy inseguro.

¿El amor duele?

Yo diría que sí. Es como perder un ser querido, duele demasiado.

¿Cuál ha sido la pérdida más dolorosa de su vida?

La pérdida de mi padre y de mi hogar.

¿Se ha vuelto a enamorar?

Sí, pero también me he vuelto a desenamorar.

¿Le sigue apostando al amor?

Sí, claro. De hecho, mi gran sueño es encontrar a la persona ideal, pero no tengo afán.

¿Por qué es inseguro un hombre que lo tiene todo?

No lo tengo todo, porque no tengo el amor de mi vida. Soy inseguro porque me han pasado muchas cosas, como encontrar personas que están conmigo por interés económico, sentir que llegan los años y que cada vez se acorta el tiempo. Nunca me preparé para esto del éxito y la fama, y siento que hay falencias, y por eso cada día trabajo en hacerlo profesionalmente.

¿Sueña con más hijos?

Sí. Uno o dos más. Pero sí han de estar dentro de un hogar.

Usted tiene fama de coqueto y mujeriego…

Yo diría que lo normal, soy enamorado más no mujeriego.

¿Qué consejo le da a su hijo frente al amor?

Que no se afane, que él está en edad de escoger a la persona que realmente lo haga feliz.

¿Qué demonios lo acechan?

La inseguridad, la indecisión y la desconfianza.

¿Qué lo hace desconfiar?

Soy celoso y muy prevenido.

¿Qué lo hace sufrir?

Sufro muy poco, sufrí mientras no superaba el despecho. En este momento no tengo un sufrimiento en mi vida.

¿Difícil volverse a enamorar?

Cada vez me afano menos por enamorarme. Siento que lo que me queda por vivir debo vivirlo muy feliz. Y si la persona que está a mí lado no me aporta felicidad, es mejor vivir solito.

¿Volvería a pensar en el suicidio?

Eso no me va a volver a pasar, porque después de dos intentos descubrí que había mucho más allá. Imagínate de todo lo que me hubiera perdido si lo hubiera hecho real las dos veces que lo intenté.

¿Ha pensado en que su testimonio sea mensaje con tejido social y aportar a tantos que hoy lo piensan y han tomado esa misma decisión?

He sido un libro abierto con el tema. Incluso en las redes sociales lo he hecho porque sé que mi experiencia puede servir y mi lema siempre ha sido ayudar.

El público y la crítica han sido duros y crueles con usted, ¿cómo recibe los comentarios negativos?

Al principio me dolía y quise en algún momento retirarme y hubo noches que ni dormí, pero ahora me genera risa. Dicen que no canto… pero imagínese que sería si cantará si a así he logrado tanto. Solo sé que lo hago desde el amor y la honestidad, y doy lo mejor de mí.

¿A qué debe su éxito?

Se lo debo a un afán por demostrarle a mi pueblo que yo sí podía, después de que me paré en plaza pública a cantar una canción de El Charrito Negro y se me olvidó la letra. A partir de allí fui el hazmerreír del pueblo y no tenía ya el apoyo de nadie, pero algo dentro de mí decía que yo tenía que recuperar mi autoestima, y lo logré.

¿Ha pensado en una fecha de retiro?

No. Yo amo lo que hago y lo haré hasta que tenga la voz intacta. No me gustaría pararme en una tarima, si mi voz no está al 100 %.

¿Cuál es su mayor tesoro?

Mi familia. Mi mamá mi hijo, mis hermanos, mi nieta y mis sobrinos. Ellos son mi vida.

(Fuente: EL Espectador)

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