En este momento estás viendo La resurrección de Jackson

La resurrección de Jackson

Nadie imaginaba que diecisiete años después su figura seguiría enriqueciendo a sus herederos, fascinando a sus críticos y emocionando a sus fanáticos.

La superestrella de la música pop Michael Jackson murió hace diecisiete años, a los cincuenta, luego de sufrir un paro cardiaco por culpa de una sobredosis de un anestésico y un ansiolítico, pero cualquiera diría que está vivo porque de 2009 a hoy ha recibido cuatro premios, ha vendido un poco más de 160 millones de unidades y ha sido el personaje principal de una película biográfica —Michael— que no solo ha recaudado 443 millones de dólares en el mundo en apenas dos semanas, sino que lo ha convertido en el artista número uno en las plataformas digitales: se habla de 55 millones de reproducciones semanales.
 
 
El abrumador éxito del largometraje en las taquillas del planeta ha sido toda una revelación. Ha desempolvado una serie de canciones memorables que transformaron la industria de la música. Ha recordado que en efecto es posible separar a la obra y al artista, al personaje que alcanza la fama y a la persona que trata de sobreponerse a sus traumas. Ha mostrado la brecha insalvable entre los espectadores que han adorado esa celebración de la música luminosa de Jackson y los críticos que se han declarado decepcionados porque no esperaban un panegírico, sino un drama crudo sobre la trasescena del llamado ‘Rey del Pop’.
Antes de morir, el excéntrico Jackson, idolatrado hasta el paroxismo por sus seguidores, luchaba a brazo partido para dejar atrás una etapa terrible en la que había sido acusado de una serie de abusos imperdonables. Se levantaba a diario a probar su inocencia. Trataba de vivir algo semejante a una vida normal. Preparaba una nueva gira mundial que lo sacara de los diarios sensacionalistas. Nadie imaginaba que diecisiete años después su figura seguiría enriqueciendo a sus herederos, fascinando a sus críticos y emocionando a sus fanáticos.
Quizás sea inmortal su misterio: el de un hombre muy frágil y muy alterado que en la vida y en la muerte ha sido un objeto de atención inevitable para millones en el planeta.
 
FUENTE /EL TIEMPO

Deja una respuesta