El merengue deja la nostalgia, conquista los charts y se codea con el urbano como nuevo pulso dominante del mainstream caribeño.
El tropical no está de regreso, porque nunca se ha ido. La constante en los top musicales es cada día más palpable: fórmulas, tendencias y música superflua. No obstante, los charts radiales no mienten. Aunque las directrices y las recetas -en ocasiones- se posicionan en los más alto, la identidad sonora es la que reina.
En los charts colombianos está pasando algo peculiar. El merengue como un digno representante de la música Tropical toma fuerza al ocupar el cuarto lugar en los géneros más sonados con presencia de figuras que van desde Eddy Herrera hasta Karol G. Lo que suena hoy en el Top 100 no es un revival; es una mutación. Una que entendió figuras como la reggaetonera, quien curiosamente lidera el top con Papasito, -esto en cuanto a merengue- dado que Manuel Turizo es el más sonado, pero con una bachata titulada Salud mi reina.
Empero, los colombianos son un claro ejemplo de cómo el tropical y sus subgéneros abarcan otras líneas como las urbanas para atraer artistas. Hace un par de años, pocos hubiesen imaginado a la antioqueña y al monteriano cantando merengue y bachata, menos, que lideraran esa tendencia. Algo que se podría ver como un aporte estratégico.
Durante la última década, el reggaetón dominó el mainstream latino y, en Colombia era una constante -incluso, cuando aparecieron variaciones y subgéneros-, sin embargo, en lo que va de 2026, el género que lidera no es el urbano, es el popular. Aunque se podría indicar que la ecuación cambió, lo cierto es que responde a la identidad sonora del país. En términos generales, antes se percibía que el tropical estaba ligado a situaciones puntuales. Pero la presencia de figuras poco tradicionales en la ecuación ha permitido que se eleve.
En ese sentido, al revisar el ranking de canciones tropicales en el top 100 general, la situación es clara: convivencia entre la tradición y nueva ola. Papasito de Karol G, Zúmbalo de Los Melódicos, Alguien me gusta de Danny Marín y A dormir juntitos de Eddy Herrera llevan cinco semanas firmes en lista. Hazaña destacable dado que no han salido del chart desde 2025. Se podría decir que el tropical entendió algo clave: no hay que modernizar el ADN caribeño; hay que amplificarlo.
Por tal razón cuando una artista como Karol G se instala por varias semanas en lista con una canción que abraza abiertamente el pulso tropical, ya no hablamos de experimento. Hablamos de validación. A estas alturas no se cuestiona si la colombiana sigue tendencia; por el contrario, permite evaluar si el merengue no es un accesorio sino un centro.
De lo popular a lo cool
Por mucho tiempo el tropical fue encasillado como “popular” en el sentido más clasista del término: consumo masivo, pero no aspiracional. Empero, estamos en una era musical diferente donde rompe esa jerarquía. No pide permiso a la élite urbana; la contamina. Lo interesante es que no compite frontalmente con el reggaetón: lo desplaza desde adentro. Muchos de los nuevos lanzamientos híbridos mantienen la lógica de producción urbana, pero cambian la espina dorsal rítmica.
La diferencia aquí es la profundidad cultural del material. El merengue no es una moda importada: es raíz caribeña. Es memoria colectiva. En ese sentido, la cuestión no es si el merengue volvió; dado que realmente nunca se fue. Es si esta tendencia perdurará o será solo un paso para demostrar que los artistas urbanos “se arriesgan”.
FUENTE / DECIBELES
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